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LA FÁBULA Y SUS ALREDEDORES


En su concepción tradicional, fábula es un relato corto, escrito en verso, cuyos personajes son animales, objetos animados o personas, y que, por lo general, concluye con una enseñanza, llamada moraleja. Hoy en día, sin embargo, encontramos fábulas escritas en prosa, lo que impide determinar con exactitud sus diferencias con el cuento apólogo.

El cuento apólogo es un texto breve, escrito en prosa, que siempre refiere una enseñanza moral, la cual suele ser representada a través de una acción imaginaria desempeñada por personajes que, en raros casos, son animales y, en general, son seres humanos. En este tipo de relatos, la historia ocurre en un tiempo y un espacio determinados.

La fábula se caracteriza, principalmente, por presentar, de una manera llana, una narración anecdótica de la que resulta fácil sacar una enseñanza que, adicionalmente, divierte al lector. En ella, la conducta de los animales, que encarnan los vicios y las virtudes humanas, se equipara con la de los hombres, lo que permite afirmar que la intención de la fábula es reflexionar sobre las actitudes y los comportamientos humanos. Así, por ejemplo, el zorro suele personificar la astucia, pues siempre aparece como un ser taimado, es decir, astuto y malicioso; el cuervo personifica la desconfianza; la paloma, por el contrario, suele representar la bondad y la  confianza; la hormiga es la caracterización del trabajo y la constancia; el cordero sirve para personificar la ingenuidad; y el pavo encarna la vanidad.

En la fábula, los diálogos tienen un tono autoritario, ya que su intención es corregir y enseñar. Además, es importante señalar que la fábula, a diferencia del cuento o la novela, no se ubica en un tiempo histórico determinado, puesto que su intención didáctica permanece intacta a lo largo de las épocas.

En la época contemporánea, la fábula sufre dos cambios fundamentales: por una parte, predomina en ella la prosa; por otra, su estilo pone énfasis en la burla y la ironía y, por tanto, la moraleja desaparece; a cambio, se ofrece al lector una amplia variedad de sugerencias para su interpretación moral.

Los autores más representativos de la fábula tradicional son: Esopo, autor de “El pastorcito mentiroso”, reconocida fábula en la que advierte sobre la inconveniencia de no decir la verdad; La Fontaine, autor de la célebre fábula “La lechera”, en la que una joven soñadora pierde todo el producto de su trabajo; Tomás de Iriarte, y Félix María Samaniego. En la fábula contemporánea se destacan el mexicano Juan José Arreola, el guatemalteco Augusto Monterroso y -aunque muy anterior a ellos- el colombiano Rafael Pombo, a quien debemos fábulas tan memorables como “El renacuajo paseador”, “Simón, el bobito”, “La pobre viejecita”, “El gato bandido”, “Pastorcita” y muchas otras más.
(Tomado de Revisiones, cuadernos escolares, 2000.)