MAESTRO VIRTUAL 2020
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SOLIDARIDAD CON LOS DESCENDIENTES

El sultán sale una mañana rodeado de su fastuosa corte. A poco de salir encuentra un campesino, que planta afanosamente una palmera. El sultán se detiene a verlo y le pregunta asombrado.

-¡Oh anciano! , plantas esta palmera y no sabes quiénes comerán su fruto... muchos años necesita para que madure, y tu vida se acerca a su término.

El anciano lo mira bondadosamente y luego le contesta:

-¡Oh sultán! Plantaron y comimos: plantemos para que coman.

El sultán se admira de grande generosidad y le entrega cien monedas de plata, que el anciano toma haciendo una reverencia, y luego dice:

¿Has visto, ¡oh rey!, cuán pronto ha dado fruto la palmera?

Más y más asombrado, el sultán, al ver cómo tiene sabia salida para todo un hombre del campo, le entrega otras cien monedas.

El ingenioso viejo las besa y luego contesta prontamente:

-¡Oh sultán!, lo más extraordinario de todo es que generalmente una palmera sólo da fruto una vez al año y la mía me ha dado dos en menos de una hora.

Maravillado está el sultán con esta nueva salida, ríe y exclama dirigiéndose a sus acompañantes:

-¡Vamos...vamos pronto! Si estamos aquí un poco más de tiempo este buen hombre se quedará con mi bolsa a fuerza de ingenio.

(Carolina Toval: Los mejores cuentos juveniles de la literatura universal, (Labor, Barcelona, 1965, vol. II, pg. 675)